La vida de una persona, al menos en mi caso, va estrechamente ligada a la música que escucha o ha escuchado en cada momento. Algunos no podemos concebir el trabajo, el tiempo libre, el ocio o el amor sin una banda sonora que los acompañe. Si no hay música no hay nada, me decía un profesor de ídem en el colegio, y quizás tuviera razón. Después de veintipico años voy a tener que aceptar lo que decía, aunuqe me pese, sobre todo por lo que me hacía sufrir con la flauta dulce, instrumento totalmente incomprendido para mi, y del que nunca puede sacar más notas que el ya célebre Debajo un botón ton ton, que encontró Martín tin tin, había un ratón ton ton, ay que chiquitín tin tin. Menuda ripia fácil, por cierto.
A eso yo no lo llamába música ni nada. Era como las matemáticas, pero con notas en lugar de números primos, raices cuadradas o, ya siendo un poco mayor, integrales y derivadas. Así que mi contacto real con la música, con lo que yo llamo música, empieza cuando, con doce o trece años, me empollo de memoria el Through The Barricades de Spandau Ballet y consigo un rotúndo éxito en el festival de fin de curso del colegio. Con tal precedente, en una época incluso me planteé hacer un grupo. Después de los spandau vendrían cosas tan dispares como los Hombres G (no me arrepiento, aunque a mi edad sea casi delito escucharlos), The Smiths, Billy Bragg o The Cult. Eran los geniales 80 y 90, tan denostados hoy en día.
Más adelante aparecieron más y más grupos: Underworld, Everything But The Girl, New Order... y cada uno fué llenando un espacio y un momento de mi vida. Me veo ahora mismo bailando el Blue Monday en una pista llena a reventar, ya de madrugada; o un domingo lluvioso en el sofá, en buena compañía, escuchando ocho veces seguidas el LP (en vinilo, of course) Strangeways, Here We Come de mis queridos Smiths; o a toda velocidad por una autopista con Los Ramones atronando en los oídos.
Eso si, me parece imposible decidirme por cual sería la canción de mi vida. Cada día sería una, o cada hora, o cada minuto. Hoy Angie, mañana Who Will Teke My Dreams Away, más tarde Joey, al otro día Girlfriend In A Comma.
En definitiva, la música no lo es todo, pero es una parte muy importante de todo. Sin música, muchas cosas, incluido este post, no existirían, al menos tal y como algunos las concebimos ¡Así que vaya si es importante la música!
